Frente Cívico Somos Mayoría Valencia

Presentación Libro IBEX-35 en Valencia

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El próximo miércoles, 29 de marzo, en Valencia, Pablo Iglesias, Héctor Illueca, Vicenta Jiménez y Manuel Monereo presentarán el libro “IBEX-35”, escrito por Rubén Juste.

Un libro imprescindible que arroja luz sobre las múltiples idas y venidas por las que un alto cargo del Estado pasa a formar parte de una gran empresa, o un empresario pasa a ser un funcionario del Estado. Estos viajes, poco explorados hasta ahora, son un símbolo de la historia reciente de España, cuyo resultado es un Estado progresivamente derrotado. Con el trasfondo de una base exclusiva de datos sobre puertas giratorias entre el Estado y el IBEX 35, Juste desvela el sentido de la línea que une dos polos, dos esferas, la política y la económica, que se tocan a través de los dedos de los miembros de los consejos de administración y los miembros del aparato del Estado, y cuyo movimiento va acompañado de una transferencia gigantesca de recursos en perjuicio de las grandes mayorías sociales.

FRANCISCO, ¿UN PAPA ANTI-SISTEMA?

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Apreciados compañeros/as:

Tras un año de intensos debates, queremos contribuir a que 2017 sea igualmente estimulante desde el punto de vista político e intelectual. Con esta finalidad, hemos organizado un coloquio apasionante titulado “FRANCISCO: ¿UN PAPA ANTI-SISTEMA?”, en el que debatiremos sobre el significado de una figura que no deja indiferente a nadie. Francisco parece albergar una conciencia clara sobre las dimensiones de la crisis sistémica global y no vacila en calificar de “terrorista” el sistema económico imperante. ¿Logrará llevar a cabo una profunda transformación en la Iglesia? En definitiva… ¿Es Francisco un Papa anti-sistema?

La actividad tendrá lugar el próximo miércoles, 18 de enero, a las 19:00 h., en el Fórum de Debates “LA NAU”, C/ Universidad, 2, de Valencia, y contará con la presencia de:

– HÉCTOR ILLUECA, Inspector de Trabajo y Profesor de la Universidad de Valencia

– JOAQUÍN SÁNCHEZ, Sacerdote y activista de la PAH.

El fantasma de Buenamuerte ronda las pensiones

El viejo contrato social, que representaba un compromiso entre generaciones, se está deshaciendo ante nuestros ojos. El Gobierno se dispone a acometer la enésima reforma de las pensiones, recortando aún más las ya exiguas prestaciones y convirtiendo a los ancianos en trabajadores pobres. 

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“Pobreza y desolación en el Parque Temático de CiU-PP: Barcelona” / ANTONIO MARÍN SEGOVIA

 

Le llamaban Buenamuerte y siempre había trabajado en la mina. Sus esputos negros son todo un presagio del futuro que aguarda a los protagonistas de Germinal, la inmortal novela de Emilio Zola. Cincuenta años bajando a la mina, tres accidentes graves y una sucesión de trabajos extremadamente duros desde que tenía ocho años. Ahora, ya anciano y carcomido por la silicosis, acarrea carbón en el pozo de Voreaux mientras espera vanamente una pensión de 180 francos que le permitirá descansar.

Testigo privilegiado del conflicto que atraviesa la novela, el viejo sigue trabajando hasta que la enfermedad interrumpe de manera abrupta una trayectoria laboral que se prolonga durante toda la vida. Su sentido del humor y su proverbial resistencia lo hacían muy querido por sus compañeros, que como no reventaba le llamaban Buenamuerte. Su figura ilustra y resume uno de los rasgos más obscenos del capitalismo durante el siglo XIX: la utilización abusiva de los ancianos como mano de obra barata por parte de las empresas.

Como si de un déjà vu se tratase, el fantasma de Buenamuerte ronda nuevamente las pensiones de los jubilados. La ministra de Empleo y Seguridad Social en funciones, Fátima Báñez, ha anunciado que cuando arranque la legislatura el Gobierno permitirá compatibilizar la pensión de jubilación con la realización de cualquier trabajo por cuenta propia o ajena, elevando del 50 al 100 por cien la cuantía de la prestación que puede simultanearse con el desarrollo de una actividad profesional. Recordemos que, desde su introducción en 2013, la denominada “jubilación activa” implica una reducción del 50 por cien en la cuantía de la prestación a percibir por el beneficiario con independencia de la jornada efectivamente realizada, lo que supone una importante limitación en el recurso a esta modalidad de jubilación. Adicionalmente, para reforzar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social, se contempla una cotización especial de solidaridad del 8%, no computable a efectos de prestaciones, corriendo el 6% a cargo de la empresa y el 2% a cargo del trabajador.

Por lo pronto, la intención del Gobierno es difícilmente conciliable con el tenor literal del artículo 213 de la Ley General de la Seguridad Social, donde se establece que la pensión de jubilación “será incompatible con el trabajo del pensionista, con las salvedades y en los términos que legal o reglamentariamente se determinen”. Esta norma, ahora cuestionada, traslada al orden jurídico una conquista histórica del movimiento sindical: la garantía del retiro obrero en condiciones de bienestar y “suficiencia económica”, por retomar la expresión del artículo 50 de la Constitución Española de 1978.

Partiendo de esta base, los diversos instrumentos que permiten compatibilizar el trabajo y la pensión en nuestro ordenamiento, como la jubilación flexible, la jubilación parcial o la anteriormente citada “jubilación activa”, están rodeados de cautelas y han tenido muy poca incidencia práctica. Ahora, la ministra apunta a la supresión de estas limitaciones y a la plena normalización de lo que siempre ha sido una excepción, es decir, la compatibilidad entre el trabajo y el disfrute de la pensión de jubilación.

En nuestra opinión, esta opción legislativa está relacionada con las últimas reformas del sistema de pensiones aplicadas en nuestro país, que implican un recorte sustancial en la cuantía de las prestaciones. Como cabía esperar, sus efectos se despliegan de manera progresiva y no se percibirán plenamente hasta la entrada en vigor del factor de sostenibilidad en 2019, pero ya han empezado a sentirse en el poder adquisitivo de las pensiones. Si consideramos la revalorización prevista para el año próximo en el plan presupuestario que el Gobierno acaba de enviar a Bruselas (0,25 por ciento), las conclusiones son inapelables. La evolución acumulada y comparada del IPC y de las revalorizaciones aplicadas desde 2011 revela que las pensiones han sufrido una pérdida de poder adquisitivo del 3,55 por ciento en el caso de las prestaciones superiores a 1.000 euros, y del 2,55 por ciento para cuantías inferiores a esa cifra. Todo hace pensar que esta tendencia persistirá y se intensificará en los próximos años, obligando a muchos jubilados a compatibilizar el cobro de la pensión con el desarrollo de una actividad laboral.

Ya ocurre en otros países de Europa. En Alemania, por ejemplo, la reforma de la jubilación acometida en 2004 introdujo un factor de sostenibilidad que vincula las pensiones a la evolución de la población activa, lo que ha supuesto una importante reducción de las mismas con el transcurso del tiempo. Según Carmela Negrete, el número de jubilados que se ven forzados a trabajar se incrementa continuamente, alcanzando la nada despreciable cifra de 140.000 pensionistas sólo en la región de Baviera.

Para escapar de la pobreza, los ancianos aceptan los llamados minijobs, una suerte de trabajos mal pagados y no cualificados en los que se exponen a todo tipo de abusos. En el país teutón, los pensionistas se han convertido en una reserva de mano de obra barata y fácilmente explotable. Si se cumplen las previsiones de Fátima Báñez, España transitará por la misma senda y abrirá la puerta a la sobreexplotación de las personas durante la tercera edad. Sin olvidar que, con ello, la Seguridad Social podrá seguir recaudando las correspondientes cotizaciones, lo que no es cuestión menor ante una previsión de déficit de casi 19.000 millones de euros en 2017.

En nuestro país, muchos ancianos atraviesan una existencia precaria. El 20% de las pensiones contributivas y la totalidad de las no contributivas se encuentran por debajo del umbral de pobreza. El 72% de los jubilados perciben una pensión inferior a 1.100 euros y el 49% está por debajo de 700 euros. Muchos de ellos ni siquiera han acabado de pagar su hipoteca. Las reformas gubernamentales los están convirtiendo en una fuente de trabajo precario y mal pagado, permanentemente dispuestos a aceptar cualquier cosa con tal de evitar la exclusión social. Pero no sólo eso. La creciente desesperación de los ancianos representa una amenaza formidable para los trabajadores jóvenes que se encuentran en la periferia del mercado laboral. En cierto sentido, desempeñan un papel similar al de los inmigrantes: mucho más baratos que los jóvenes y provistos de una amplia experiencia laboral, pueden ser una opción muy atractiva para las empresas, especialmente en aquellos puestos en los que la edad no sea un elemento determinante.

El viejo contrato social, que representaba un compromiso entre generaciones, se está deshaciendo ante nuestros ojos. El Gobierno se dispone a acometer la enésima reforma de las pensiones, recortando aún más las ya exiguas prestaciones y convirtiendo a los ancianos en trabajadores pobres. Los Pactos de Toledo forman parte del pasado. El movimiento sindical debe prepararse para una batalla decisiva y exigir una reforma que provea mecanismos de financiación suficientes y adecuados para garantizar, e incluso mejorar, las pensiones. En definitiva, un nuevo contrato social basado en la solidaridad y al servicio de la ciudadanía.

En el camino encontrará la simpatía de la inmensa mayoría de la población, que no desea seguir trabajando tras alcanzar la edad de jubilación. Y encontrará, también, la complicidad de poderosas fuerzas sociales que han emergido al calor de la crisis y constituyen en la actualidad la izquierda más fuerte de Europa. El fantasma de Buenamuerte sobrevuela las pensiones, no dejemos que se apodere de ellas.

, doctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social. Profesor de la Universidad de Valencia.

La Gran Transición Geopolítica

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Un año más, el Frente Cívico Somos Mayoría inicia su actividad con la esperanza de contribuir al profundo cambio político y social que nuestro país necesita. Convencidos de que la acción transformadora es inseparable de la reflexión política, hemos organizado un apasionante encuentro con nuestros amigos y compañeros Manuel Monereo y Héctor Illueca para debatir sobre La gran transición geopolitica.
¿Qué es la geopolítica? ¿Hacia dónde se dirige la política internacional? ¿Asistimos a un desplazamiento del poder político, económico y militar a nivel mundial? Estás y otras cuestiones serán abordadas en el acto que tendrá lugar el próximo viernes 14 de octubre, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de Valencia.

Contra la autoflagelación

Juan Rivera
Colectivo Prometeo
Coordinador Mesa Estatal FCSM
      Empezaré con un NO rotundo. Me niego a ofrecer mis espaldas para convertir las previsiones fallidas en derrota estrepitosa. Me niego a coger el látigo que hipócritamente ofrecen el Poder y sus mamporreros para flagelarme con él. Y no minimizo. Algo hicimos mal o muy mal para que se volaticen un millón de apoyos que el domingo 26 prefirieron ignorar lo que se venía encima y optaron por quedarse en casa, huir por la derecha ante el temor al coco bolivariano o ausentarse por la izquierda para no ser contaminados por la impureza del mestizaje que acordaron – entre otros – Pablo y Alberto.
    Seguro que tanto el discurso como el método abrieron las grietas por las que se desmarcaron. Los que seguís las reflexiones del Colectivo y del FCSM sabéis que utilizamos mucho la metáfora del agujero abierto en la muralla para asaltar el Sistema. Nunca hemos olvidado que las aberturas son de doble dirección y sirven para entrar o salir. Esto último es lo que han hecho ese millón de compañerxs a los que no fuimos capaces de proporcionar razones o argumentos de peso para que siguiesen acompañándonos.
   Conocemos a quienes tenemos de rivales. Sería suicida ignorarlo pues impugnar el actual Orden lleva incluido arrostrar las consecuencias de la insumisión. Los que capitanean el combate contra nuestras Ideas no son un coro angelical de ingenuos recién llegados sino un ejército de tahúres sin escrúpulos. Van a utilizar para perjudicarnos todas las trampas y marrullerías que su inmenso poder económico les suministra.

    Tenemos que analizar lo mal hecho y no será solo un detalle porque en ese caso bastaría con cambiar la pieza y asunto arreglado. Crear es muy difícil. Levantar una Alternativa política como la puesta en marcha con Unid@sPodemos aún más. En primer lugar por el poco tiempo tenido para limar prevenciones mutuas y asperezas surgidas en la pugna del 20D. Puedo dar fe que al menos en mi entorno y entre las bases la fraternidad y la camaradería se ha impuesto. Espero que también en las alturas.
    ¿ Hemos fallado en el mensaje transmitido? Tal vez pese negativamente – mucho más de lo que percibíamos- mezclar falta de claridad en el programa de mínimos, indefinición en temas centrales y coqueteos con espacios ajenos. Con la “ayuda” de los medios de difusión, voz de su amo prestos a arrojarnos basura, independientemente de que las acusaciones fueran verdad o la exageración exponencial, hemos sido percibidos por amplias capas populares-que en teoría podrían asumir nuestro programa- como agravante del problema y no como la solución.
    Cometimos la ingenuidad de pensar que el electorado patrio castiga la corrupción sin caer en el grado de tolerancia social con el fenómeno. Da igual que un partido pueda llegar a tener su mayor número de militantes en Alcalá Meco, esa sordidez se deglute como anecdótica. Una cosa son farisiacos golpes de pecho y otra el voto “a los míos hagan lo que hagan”. Ya se sabe “Santiago y Cierra España”.Nos ha pasado como a “ La Roja” en la Eurocopa antes del pitido inicial. Nos creímos favoritos, luego se impuso la realidad.
Decimos una y otra vez que el 27 J es tan importante como el 26.Coincido con lo que están expresando muchxs compañerxs en sus análisis.71 representantes bien organizados y con ganas de pelea son una buena base de inicio. Porque los recortes y las arbitrariedades van a continuar durante esta legislatura. Las posibles combinaciones de gobierno PP+ Ciudadanos + anuencia activa/ pasiva del PSOE no dan para otro modelo de hacer política que no sea el de satisfacer a los poderosos. En los dos primeros partidos viene de serie, en el tercero lo suelen corroborar sus acciones cuando alcanzan el gobierno.
     Frente a la vuelta de tuerca, a la nueva ola de sufrimiento que nos llegará disfrazada de Europa, debemos crear resistencia. Una de las barricadas permanentes y que sirva de altavoz estará en la Carrera de San Jerónimo. De ahí la importancia de un grupo parlamentario ilusionado y cohesionado.
   La otra gran barricada debemos armarla en la calle, utilizando de parapeto las reivindicaciones de los movimientos sociales. Retomemos la senda que culminó con el 22M de 2014, esa capacidad colectiva de tejer y anudar pese a los inconvenientes. Aunque mantengan la espiral de demonización a todo lo que huela a clase trabajadora. Las tesis de Owen Jones se pueden extrapolar a España sin forzar la traducción. El capitalismo a la hora de explotar y aniquilar a su enemigo de clase no conoce fronteras.
Nos queda poner en la mesa mucha Pedagogía política. La que convenza al votante obrero y explotado que hoy sostiene con su voto a quienes gobiernan contra él, permitiendo esta paradoja surrealista llamada “ elecciones en España”.Cuando nos llevan como sociedad al precipicio él también integra el lote y no va a escaparse por mucho que proclame sumisión, ni del deterioro en la Sanidad cuando esté enfermo, ni de la falta de medios en la Enseñanza pública cuando lleve a sus hijos -nietos al colegio ni de la volatilización del fondo de pensiones cuando con sus ingresos no puede aspirar a ahorrar para un plan privado…
    Si nos hemos dado un golpe no vamos a quedarnos tendidos toda la vida añorando lo que pudo ser. A levantarse, sacudir el polvo y seguir caminando.
     Nada de paranoias conspirativas sobre amaños o pucherazos sin pruebas que las sustenten. Otra cosa muy distinta es denunciar que el responsable de velar por la pureza de un proceso electoral no puede ser nunca – ni se consentiría que lo fuese en democracias consolidadas –un personaje como Fernández Díaz del que podemos especular que cree en intervenciones celestiales o ve con simpatía la teoría de Bossuet sobre el origen divino del poder y del que podemos afirmar sin equivocarnos, una vez escuchados los audios, que no tiene escrúpulos a la hora de utilizar los resortes del Poder para intentar aniquilar políticamente a sus adversarios. A un zorro no se le deja nunca el encargo de cuidar el gallinero.
     Quienes se han vuelto melindrosos y se indignan por las sospechas o bulos que han prendido en las redes sociales, deberían recordar ahora la posición que mantuvieron tras los atentados del 11M y que nunca descartaron: como no iban a dejar que la realidad les estropease la paja mental, todo era ETA.
     Lo dicho. Una cosa es que conozcamos la tradicional querencia del conservadurismo hispano al mundo de las disciplinas y flagelos que lo acercan a la unión con Dios y otra que “motu proprio” cojamos el vergajo que nos tienden. Autocrítica sí, la que haga falta. Gilipolleces las justas.
¿Y Venezuela? Por el apagón informativo de la última semana debe de estar muy bien. Y eso que se me hace muy duro no ver a todas horas el chandal de Maduro. Debo tener “ mono”.

Unidos podremos

Héctor Illueca Ballester *

Héctor_IlluecaEl clima de las tertulias televisivas en los días posteriores al 26J era muy elocuente. El nerviosismo de las semanas previas había sido sustituido por un tono más pausado. Se notaba incluso cierta jovialidad. La vieja clase política y sus portavoces mediáticos contemplaban satisfechos el millón largo de votos perdido por Unidos Podemos con respecto a las elecciones del 20D, sin ocultar cierta sensación de alivio. Hasta Albert Rivera parecía más tranquilo a pesar de los malos resultados obtenidos por Ciudadanos. Por el contrario, en la acera del cambio político parecía haberse instalado cierta decepción, sin duda motivada por las expectativas creadas por las encuestas electorales. Confieso que a mí también me sorprendieron los resultados. Sin embargo, más allá de la impresión inicial, cabe preguntarse si hay motivos racionales para semejante estado de ánimo. ¿Acaso es Unidos Podemos una ilusión efímera que va a desvanecerse a las primeras de cambio? Yo, la verdad, no lo creo y en los párrafos siguientes trataré de argumentarlo poniendo en perspectiva los resultados electorales.

En contra de lo que suele afirmarse, Podemos no es, o no es sólo, el resultado de un discurso cuidadosamente elaborado por su dirección política, cuya intervención habría logrado aglutinar el descontento popular generado por la crisis. Podemos es, más bien, la traducción electoral de un gran movimiento social surgido al calor de la crisis y aguijoneado por la gestión prepotente de una élite política profundamente corrupta y al servicio del capital financiero. O, por expresar la idea con mayor claridad, Podemos no ha creado el movimiento social, sino que es éste último el que ha dado vida a Podemos. Lo cual, por cierto, no le resta ningún mérito a una dirección política que supo interpretar el momento histórico y construir un discurso capaz de sintonizar con las aspiraciones del movimiento real que se estaba gestando en nuestra sociedad. Otros no supieron ver la importancia e implicaciones de este nuevo espacio en términos electorales y han sido barridos por los acontecimientos.

 

Ahora bien, este movimiento es mucho más complejo de lo que suele reconocerse. Posee hondas raíces sociales y ha penetrado profundamente en la juventud, que percibe la necesidad de un cambio histórico para abrir el porvenir. El sustrato, por emplear la expresión de E. P. Thompson, es una cultura democrática labrada durante décadas y salpicada de episodios que han contribuido a la educación política de nuestro pueblo: entre otros y por citar sólo algunos, la lucha antifranquista, las movilizaciones contra la OTAN, la huelga general del 14 de diciembre de 1988 o las masivas protestas contra la invasión de Irak. Una tradición que no sólo ha condicionado el ejercicio del poder, neutralizando riesgos y amenazas de involución democrática sino que también, y fundamentalmente, ha inculcado a la ciudadanía una predisposición a defender los derechos democráticos a través de la acción colectiva y en abierta oposición al establishment. En medio de la vorágine, no está de más recordar que en los procesos históricos las continuidades siempre son más importantes que las discontinuidades.

Pues bien, es esta cultura democrática la que absorbe el impacto de la crisis económica y percibe la traición de una clase política controlada por la banca y obediente al diktat de Berlín. Los recortes sociales, la generalización del paro y la precariedad o el creciente autoritarismo político interaccionan con la conciencia democrática y sirven de levadura para una nueva actitud de oposición al poder y favorable al cambio progresista. Los jóvenes, pero no sólo los jóvenes, se enfrentan a una realidad extremadamente dura en la que predominan los trabajos precarios, la incertidumbre ante el futuro, la emigración, el desarraigo. Influidos por una experiencia de largo aliento, sectores cada vez más importantes de las clases populares sienten la identidad de sus respectivos intereses y constatan la hostilidad de la trama de poder político, económico y mediático que está expoliando el país. De fondo, la mirada vigilante del directorio europeo garantiza en última instancia la estabilidad del sistema. Corre el año 2011: la protesta está servida y no se hace esperar.

En efecto, el 15 de mayo de 2011 dio comienzo un nuevo ciclo de luchas populares en nuestro país. Aunque el año 2010 fue testigo de importantes movilizaciones sindicales, aquel domingo de mayo suele considerarse, con razón, el punto de partida de una gigantesca movilización social contra las políticas de austeridad que se prolonga hasta el presente y está lejos de haberse agotado. Como es lógico, la fisonomía del movimiento ha ido cambiando con el transcurso del tiempo y en función de las circunstancias imperantes en cada momento, transitando por diferentes fases o etapas: la ocupación de las plazas por el 15M, las mareas ciudadanas, las Marchas de la Dignidad… Pero el común denominador ha sido siempre la defensa colectiva de la democracia y los derechos sociales frente a una oligarquía especialmente cerrada y crecientemente aislada tras un muro de policías, políticos y periodistas. En definitiva, un bloque progresista cada vez más consciente y potencialmente hegemónico que pone en cuestión los consensos fundamentales del régimen del 78, como hemos podido ver estos años y se verá aún más en el futuro.

Podemos fue capaz de interpelar exitosamente a la ciudadanía crítica y ganarse la confianza de esta corriente social, convirtiendo la ola de protestas en la movilización sociopolítica más importante de Europa. Ciertamente, las elecciones del 26J no han arrojado el resultado esperado, sobre todo si lo comparamos con las encuestas, pero ello no debería llevar a conclusiones apresuradas sobre la consistencia política del movimiento. Resulta imposible obviar que el Brexit condicionó fuertemente los días previos a las elecciones, creando un clima de inquietud e incertidumbre que activó los resortes más conservadores de muchos votantes. Mal asunto para las fuerzas del cambio. Por el contrario, no hay datos que avalen la hipótesis que achaca el retroceso electoral al acuerdo entre Podemos e IU, por más que cierta prensa, especialmente el diario El País, se empeñe en que así sea. Es más, es muy probable que, por efecto del sistema electoral, la unión entre ambas fuerzas amortiguara el impacto de la pérdida de votos y les permitiera conservar el mismo número de diputados que obtuvieron por separado en las elecciones del 20D.

Avalada por la previsible abstención del PSOE, esta legislatura se prevé aún más dura que la anterior en términos de regresión social e involución democrática. El Banco de España ha anunciado la enésima reforma laboral; Rajoy ha prometido a Bruselas recortes por valor de 8.000 millones de euros y el estado de la hucha de las pensiones hace presagiar su futura privatización en beneficio de las instituciones financieras. Sin embargo, nuestro pueblo está en mejores condiciones que hace cinco años para afrontar este desafío. Ha adquirido experiencia y posee un liderazgo solvente, amén de una conciencia cada vez más clara sobre la auténtica naturaleza de los problemas a los que se enfrenta: recuperación de la soberanía, vertebración territorial y democratización de la economía. Las fuerzas del cambio deben estar cada vez más unidas en defensa de un proyecto de país que entronque con las demandas y aspiraciones de la mayoría social. Las alianzas actuales deben consolidarse y extenderse más allá del campo electoral. España está preñada de una gran transformación social, pero sólo unidos podremos hacerla.

(*) Héctor Illueca Ballester es Doctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social y profesor de la Universidad de Valencia.

 

Unidos podremos

PP, PSOE, Unidos Podemos y C’s meten el TTIP en campaña

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MADRID.- El 20-D el polémico TTIP quedó desterrado de la campaña, pero en plena recta final hacia el 26-J los principales partidos de ámbito estatal enfrentarán y aclararán sus posturas sobre el tratado de libre comercio que Washington y Bruselas negocian con sigilo.

El martes 21 de junio, a partir de las 19:00 horas, el Teatro del Barrio de Madrid acogerá el evento 26-J: el TTIP a debate, una cita en la que los representantes de PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos conversarán entre sí y afrontarán preguntas del público y de quienes sigan el evento por streaming y quieran participar a través del hastag #TTIPeldebate.

El encuentro ha sido organizado por Público y por la Campaña estatal contra el acuerdo comercial, que aglutina a cientos de organizaciones contrarias al tratado, y toma el testigo del debate abierto por Espacio Público durante el pasado mes de octubre para desentrañar algunos detalles del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP, en inglés).

Por el PP asistirá el candidato al Congreso por Madrid Pedro Luis Tanco, mientras que por Unidos Podemos lo hará el concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato (IU), y el jurista Eduardo Trillo acudirá en representación de Ciudadanos. El PSOE ha expresado también su voluntad de contar con un representante el acto.

La creciente presión social contra el TTIP forzó a la Comisión Europea a dejar pasar algo de luz hasta el oscuro acuerdo, y la reciente filtración de parte de los documentos de la negociación por parte de Greenpeace Holanda ha puesto por fin los focos sobre el tratado.

Según sus detractores la alianza transatlántica supondrá una rebaja de estándares laborales, medioambientales y sanitarios para los europeos, además de restar soberanía a los 28. Para sus partidarios, el TTIP permitirá incrementar el PIB europeo, creando empleo y facilitando la exportación.

La Campaña estatal contra el polémico acuerdo recuerda por su parte que la filosofía del TTIP no es distinta a la del CETA (acuerdo comercial UE-Canadá) o TiSA (acuerdo de servicios entre 50 países), y pelea desde hace años por lograr que estos acuerdos comerciales entren por fin en la agenda de campaña electoral, aunque hasta la fecha ha sido completamente imposible.