Asociación de Enfermería: “Con el ébola se ha puesto en riesgo a toda la población”

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ANÍBAL MALVAR | CUARTO PODER

“El ébola puede salir del hospital Carlos III”, advertía desde este periódico, el 8 de agosto pasado, la secretaria de la Asociación Madrileña de Enfermería (AME), Amelia Batanero. Esta tarde se ha confirmado que el virus del ébola ha salido del Carlos III. “Odio tener razón, no sé qué decirte. Se ha puesto en riesgo a toda la población”, señala Batanero momentos después de confirmarse el contagio por ébola de una de las enfermeras que atendió a uno de los sacerdotes fallecidos por esta enfermedad en España: Miguel Pajares (12-8-2014) y Manuel García Viejo (26-8-2014). La auxiliar de enfermería contagiada, T. R. de 44 años y con más de 15 años de experiencia, ingresó esta mañana con fiebres altas en el hospital de Alcorcón. Por la tarde, la ministra de Sanidad, Ana Pastor, confirmaba la noticia.

La repatriación a España de los dos sacerdotes españoles infectados en Liberia y Sierra Leona fue “una improvisación”, insiste en el calificativo Batanero dos meses después de su primera denuncia. “El error fue desmantelar el Carlos III [dependiente de la Comunidad de Madrid] con los recortes en Sanidad. Era el hospital español de referencia de enfermedades infecciosas y pandemias. Desmantelaron un hospital que tenía una función antes de preparar un sustituto”, recuerda.

Cuando el 5 de agosto se decidió repatriar a Pajares, Gobierno central y madrileño recibieron una gran noticia: la planta de habitaciones de presión negativa del Carlos III aún no había sido desmantelada totalmente. Su fecha de defunción estaba prevista para septiembre. Se podía improvisar un entorno seguro. Se llamó a la dirección del hospital y se le pidió un listado detallado de todo lo necesario para aislar y atender a Pajares. El equipo sanitario fue dotado con celeridad de todos los recursos que solicitó, pero no fue suficiente tanta celeridad e improvisación. El virus del ébola se escapó de la planta de aislamiento, y esta tarde la ministra de Sanidad, Ana Mato, constituía un gabinete de crisis para afrontar un problema que ya puede estar flotando por algunas calles del populoso Madrid. El ministerio y la Consejería madrileña de Sanidad confirmaron ayer en rueda de prensa que una treintena de personas que tuvieron contacto personal o profesional con la auxiliar contagiada están siendo sometidas a análisis por si el virus ha podido propagarse más. Lo difícil es establecer la identidad de todas las personas con las que tuvo contacto la enfermera T.R. desde que cogió vacaciones el 27 de agosto, día siguiente al fallecimiento del sacerdote García Viejo.

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Amelia Batanero, secretaría de la Asociación Madrileña de Enfermería. / ameenfermeria.com

“Ahora ni siquiera se puede saber cómo se produjo el contagio”, explica Batanero. “¿Se contagió en la zona de aislamiento o fuera? ¿Se ha producido un error en la limpieza? ¿Puede haber estado expuesta más gente?”. El gabinete de crisis de Ana Mato está trabajando en ello.

Ni siquiera han funcionado, en este caso, los protocolos de seguimiento al personal sanitario que atiende a enfermos de ébola. El consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, había asegurado en el funeral de Miguel Pajares (13-4-14) que los médicos, enfermeros y auxiliares que habían tenido contacto con el ébola estaban sometidos a “controles continuos”. Algo que desmitió al día siguiente a cuartopoder.es uno de los enfermeros que atendió al sacerdote: “A mí no me han hecho ningún control ni ninguna analítica”, declaró bajo condición de preservar su anonimato. Varios compañeros suyos y la propia AME confirmaron a este periódico la inexistencia de dichos controles.

Batanero no quiere cuestionar la formación de la auxiliar de enfermería cuyo contagio se confirmó ayer. Pero asegura que buena parte de los equipos que atendieron a Pajares y a García Viejo “no estaban preparados”. “No sabemos el error que se pudo cometer ni quién lo cometió. Pero la preparación en estos casos es muy importante, al personal no le habían dado la suficiente. Enseñaron a poner y a quitar los trajes [de aislamiento], pero no es suficiente. Se desplazó al Carlos III a personal de urgencias de La Paz a los que se les habían impartido solo unos cursillos de 20 minutos. Sabíamos que podía haber un error humano y la gente trabajaba con miedo”.

Ahora Sanidad deberá aclarar si cumplió realmente los protocolos para testar al personal sanitario que atendió a los enfermos. Según las propias declaraciones de la ministra Ana Mato y del director general de Atención Primaria de la CAM, Antonio Alemany, no fue así. La infectada llegó el 30 de septiembre  a alertar de que se encontraba mal, pero la despacharon con fiebre leve y leves síntomas de astenia. Todo demasiado leve como para analizar el estado de un enfermero que ha estado recientemente en contacto con infectados de ébola. Todo demasiado leve.

La Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública pidió ayer la dimisión de la ministra Ana Mato por la “gestión desastrosa e irresponsable de esta crisis”.

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