¿Es libre el Tratado del “Libre Comercio” entre EEUU y la UE?

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 20 de noviembre de 2014.

Este artículo analiza críticamente las propuestas del llamado Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea. 

Una de las áreas de macroeconomía donde el lenguaje contradice más las realidades que intenta definir es la que se conoce como libre comercio (dentro de la cual se incluye el propuesto Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea). Como en todos los tratados de libre comercio, este tratado es promocionado, por sus promotores, como un tratado que intenta liberalizar el comercio, eliminando barreras que obstaculicen el intercambio comercial. Los principales promotores de estos acuerdos son las grandes empresas transnacionales, definidas erróneamente como multinacionales.

Lo primero que debe aclararse es que de libre comercio estos tratados tienen muy poco. La situación actual a los dos lados del Atlántico Norte ya permite la libre circulación del comercio, habiendo prácticamente desaparecido los impuestos y aranceles que solían dificultar el libre movimiento de productos y servicios. En realidad, tales tratados tienen muy poco que ver con facilitar el libre comercio. Lo que en realidad está detrás de estos tratados es proteger los intereses de dichas empresas frente a las regulaciones de los Estados que intentan proteger a la ciudadanía frente a sus prácticas desleales y dañinas para la población, que afectan a la salud y el bienestar de los ciudadanos, bien como trabajadores, consumidores o como personas que pueden estar sujetas a ofensas ambientales. De ahí que un elemento clave de estos tratados haya sido disminuir estas intervenciones públicas que existen en defensa de los ciudadanos de los países, y establecer tribunales de justicia que tengan mayor potestad y responsabilidad jurídica que los tribunales de cada Estado. Su objetivo es, pues, desarrollar sistemas jurídicos paralelos y con más poder que los tribunales nacionales. De ahí que cuando el gobierno de un Estado firma el tratado cede soberanía a una instancia superior. Las decisiones de sus Tribunales de Justicia pasan a ser secundarias a un Tribunal superior, el Tribunal que establece tal Tratado, siempre bien conocido por sus simpatías hacia tales transnacionales.

Es interesante notar que, por regla general, los partidos que más favorecen estos tratados son partidos conservadores y liberales (las derechas) que siempre se autodefinen como las fuerzas más “patrióticas”, siendo las que casi siempre ceden más la soberanía de sus Estados a favor de las empresas transnacionales. El caso español (incluyendo el catalán) es un claro ejemplo de ello.

La reproducción de las prácticas monopolistas

Un caso claro de ello es lo que está ocurriendo con la altamente monopolizada industria farmacéutica. Esta industria, claramente a la defensiva en estos día de crisis (generada en parte por el Ébola, pues nunca dieron ninguna prioridad a desarrollar la vacuna contra esta enfermedad), desea mantener la cláusula de permanencia de los monopolios, permitiendo a la empresa Gilead Sciences vender su medicamento contra la hepatitis C por 84.000$ (unos 67.000€) en EEUU, cuando este medicamento puede conseguirse por un precio mucho, pero muchísimo, más bajo en otro país (900$, unos 700€). Parecería lógico que en un Tratado de Libre Comercio los productores del mismo fármaco pero a un precio menor pudieran venderlo en el país donde el precio es mucho, pero muchísimo, mayor. Pues bien, la situación es precisamente la opuesta. Se protege a las empresas farmacéuticas que lo venden a un precio mucho más caro, manteniendo su monopolio sobre el mercado. Y a esto lo llaman libre mercado.

En realidad, estos tratados de libre comercio protegen descaradamente a las empresas que venden en varios países, lo que explica que se les llame multinacionales. Ahora bien, este término parecería indicar que son propiedad de varios países, lo cual no son. Son empresas transnacionales, basadas en un país, que a través del Estado en el que están basadas (por regla general, un país de economía más avanzada) ejercen su poder sobre el comercio internacional. Y cuentan con la protección del tribunal que gobierna cada tratado de libre comercio en beneficio suyo. De ahí que acompañando a los tratados de libre comercio siempre haya cláusulas que debilitan la normativa laboral, ambiental y social de los países que forman parte del tratado. Legislación que ha sido aprobada por los parlamentos nacionales resultado de la presión de fuerzas laborales, como sindicatos, o de prácticas políticas progresistas y/o verdes, se dejan de lado por considerarse que limitan el poder de las transnacionales. Y a esto, repito, también lo llaman libre comercio.

En Europa, este Tratado de Libre Comercio representa también una amenaza a los servicios públicos, como los Servicios Nacionales de Salud, que puede considerarse que vulneran el libre comercio de servicios, forzando la privatización de tales servicios. Esta ha sido una de las causas que defensores del Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña hayan denunciado dicho tratado. Las compañías transnacionales son plenamente conscientes de que sus acciones pueden ser muy impopulares, lo cual explica la falta de transparencia y opacidad de los preparativos de tal tratado. De ahí la urgencia de que haya una población bien informada para que pueda frenar tales comportamientos en los países afectados y sujetos al tratado. Por desgracia, los mayores medios de información y persuasión no han estado informando sobre los preparativos de tal tratado, en parte debido a la gran influencia que tales transnacionales ejercen en las instituciones políticas y mediáticas de los países. Y a esto, le llaman libertad de prensa. Es característico del discurso y narrativa dominante que la palabra libertad siempre se utiliza para defender los intereses de unas minorías que dominan aquellas instituciones que se presentan como democráticas las primeras (las políticas) y como plurales y libres, las segundas (las mediáticas). La libertad es, pues, la libertad para defender sus intereses. Así de claro.

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Un pensamiento en “¿Es libre el Tratado del “Libre Comercio” entre EEUU y la UE?

  1. Mitjançant aquest missatge volem convocar-vos des d’ATTAC-PV al llançament de la “Campanya NO al TTIP” a la Ciutat de València, que tindrà lloc el proper dijous dia 27 de novembre, a les 19 h, al centre altermundista José Fons (C/ Palleter, 83 – València).

    A continuació, trobareu una breu descripció dels motius que ens porten a impulsar aquesta campanya així com l’adjunt del manifest a nivell estatal.

    Per favor, feu extensiva la convocatòria a totes les entitats i persones individuals que considereu que poden estar-ne interessades. Sens dubte, per a nosaltres l’oposició a l’actual TTIP és una de les prioritats de l’organització i pensem dedicar bona part dels nostres esforços en els propers mesos.

    A la presentació aprofitarem per crear un front social comú d’oposició al TTIP i establir una agenda d’actuacions.
    Gràcies d’avançat per la vostra col·laboració.
    Salutacions ben cordials,

    Antoni
    Comunicació
    …………………………..
    CONVOCATÒRIA CAMPANYA: NO AL TTIP.

    El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP en inglés) que se está negociando entre la UE y EEUU significa, no solo el debilitamiento o la eliminación de las normativas básicas europeas en materia social y medioambiental, sino un asalto descarado a la democracia por parte de las grandes corporaciones transnacionales para asegurar sus beneficios por encima de los derechos ciudadanos y la conservación del planeta. Las reglamentaciones laborales, de seguridad alimentaria, de productos químicos peligrosos, de protección de datos o del sector financiero, por poner solo unos ejemplos, se verán gravemente amenazadas, y la defensa desmedida de las inversiones extranjeras conllevará elevar el status jurídico de las empresas multinacionales al mismo nivel que los Estados.

    Conscientes del grave peligro que esto significa, en la última asamblea de ATTAC España nos marcamos la lucha contra el TTIP como uno de los ejes centrales de nuestra actividad. En este sentido, podemos decir que a lo largo de este año hemos contribuido de manera sustancial a extender el conocimiento popular sobre esta materia, y fortalecer la unidad de acción de las organizaciones de la sociedad civil al respecto.

    Lo que ahora queremos hacer desde ATTAC –PV es lanzar la Campaña “NO al TTIP” en la ciudad de Valencia, siguiendo los pasos que ya otras muchas ciudades han dado en el resto del Estado español, con el fin de formar un frente activo local de oposición a este y otros tratados del mismo cariz (CETA y TISA).

    Esto no será posible sin la implicación de todas las personas, cada una en su ámbito, sensibilizadas por los ataques de un neoliberalismo desbocado, para poder trasladar a la ciudadanía una información veraz que contrarreste la que aparece en los grandes medios de comunicación, a través de un movimiento de activistas bien formado e informado.

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